Para YouTube
Prompter para YouTube, del Short de un minuto a la toma de cuarenta
Un guion de sesenta segundos y un guion de cuarenta minutos no se leen igual. El primero pide una velocidad fija; el segundo, un prompter que te escuche y no te meta prisa.
Dos formatos, dos modos distintos
Un Short se escribe contra el cronómetro. «Constante» avanza a una velocidad fija en palabras por minuto, y ese número es el único con el que puedes calcular la duración antes de grabar: divides las palabras del guion entre la «Velocidad», recortas hasta el número que quieras y la última palabra cae donde tenía que caer. El mismo cálculo vale para cualquier vertical corto, como los de TikTok.
Con el video largo pasa lo contrario. Pasados los diez minutos, lo que delata a quien va leyendo es el ritmo fijo del apuntador de siempre. «Voz» reconoce lo que dices y lleva el guion hasta ahí: puedes callarte a media frase, repetir un apellido que no te ha salido, estirar una cifra. «Sonido» se guía por la presencia de voz y no por las palabras, para cuando el reconocimiento no acompaña. Los tres modos, en prompter por voz.
La «Espera inicial», que es lo que se busca como cuenta atrás
En «Voz» y «Sonido» no hay nada que contar: el texto está parado mientras tú callas y arranca con tu primera palabra.
«Constante» es el único modo con reloj propio, porque va a arrancar contigo o sin ti. Antes de la toma eliges la «Espera inicial»: desactivada, 5, 10 o 20 segundos. Es el rato de darle a grabar, llegar a la marca y bajar los brazos.
Se ve a pantalla completa y también dentro de la ventana flotante, y eso importa más de lo que parece: con el iPhone en el trípode y la cámara ocupando la pantalla, los segundos siguen a la vista.
«Texto en espejo» y «Rotación» para un teleprompter de cristal
En un teleprompter de cristal, montado delante del objetivo, el texto tiene que ir volteado en horizontal o el reflejo se lee al revés. De eso se encarga «Texto en espejo».
La otra mitad del montaje es la «Rotación»: la ventana flotante gira −90°, estándar o 90°, y girar 90° lleva el borde superior hacia la derecha. Con el iPhone tumbado bajo el objetivo, uno de los dos sentidos deja el texto derecho desde tu sitio. La forma —ancha (3:2) o alta (2:3)—, el «Tamaño del texto» y los «Márgenes laterales» de la ventana se ajustan aparte del prompter a pantalla completa.
Un límite antes de montar nada: la ventana flotante no acepta toques —limitación de iOS, y la razón de que existan los «Comandos de voz»—. Los botones de volumen retroceden o avanzan una frase, pero están marcados como experimentales y no funcionan dentro de las apps de cámara, donde se los queda el disparador; con la cámara en marcha se manda con la voz. Qué ocurre cuando la app de cámara se queda con el micrófono lo cuenta la ventana flotante.
Tipografía para un guion de veinte minutos
En «Aspecto del teleprompter» se ajustan el «Tamaño del texto», los «Márgenes laterales», el interlineado, el grosor de la letra y la posición de la línea de lectura. En un Short bastan los valores de fábrica: el minuto acaba antes de que la letra canse. En la toma larga cuenta sobre todo la línea de lectura: subirla acerca la frase que estás diciendo al borde superior de la pantalla, que es por donde queda el objetivo. Y el tamaño se cambia pellizcando en plena toma.
El podcast en video, donde el guion es una estructura
Dos personas y una hora de grabación casi nunca van palabra por palabra. Lo que llevas a la sesión es un orden: las preguntas y el dato en el que no puedes fallar. El ritmo fijo estorba: a una estructura se vuelve, no se la persigue.
En «Voz» el guion se queda quieto mientras tu invitado se va por otro lado. Y cuando la conversación llega donde el texto no la esperaba, arrastras el guion hasta esa pregunta y lees desde ahí: el seguimiento espera mientras exploras, una flecha te marca la línea que dejaste y, en cuanto vuelves a hablar, el prompter te encuentra. Tocar cualquier palabra hace lo mismo y no pausa nada.
Cómo meter un guion largo en el iPhone
Un guion de veinte minutos no se escribe en el teléfono. «Importar archivo» —PDF, Word y RTF— es cosa de Pro; si ya lo tienes copiado, está «Pegar del portapapeles», y para escribirlo a mano, «Nuevo guion». Gratis tienes seis tomas con el prompter entero y guiones sin límite; Pro quita el límite de tomas y añade la importación. Solo iPhone, con iOS 16 o posterior.
Preguntas
¿Hay cuenta atrás antes de empezar a grabar?
No hay ningún 3-2-1, y no hace falta. En «Voz» y en «Sonido» el prompter se queda quieto esperando a que hables. Lo que sí existe es la «Espera inicial» de «Constante»: desactivada, o de 5, 10 o 20 segundos, elegida antes de la toma. Se ve a pantalla completa y también dentro de la ventana flotante, así que la sigues teniendo delante con el iPhone en el trípode.
¿Sirve con un teleprompter de cristal montado en la cámara?
Sí. «Texto en espejo» voltea el guion en horizontal, que es lo que pide el cristal divisor para que el reflejo se lea del derecho. Y «Rotación» gira la ventana flotante −90°, estándar o 90°; girar 90° lleva el borde superior hacia la derecha, así que el texto queda derecho desde tu sitio con el iPhone tumbado bajo el objetivo.
¿Qué modo elijo para un podcast en video largo?
«Voz», si el guion es el orden de las preguntas y tú hablas con tus palabras alrededor. «Constante», si el texto se lee palabra por palabra y la toma tiene que caber en un tiempo medido. En «Voz» puedes adelantarte por el guion mientras la conversación va por otro lado y empezar a leer desde cualquier punto: el prompter te encuentra ahí, sin pausar nada.
¿Cómo controlo el prompter mientras grabo con la Cámara?
Con la voz. Pausar, seguir y saltar de una frase a otra se dicen en voz alta: los «Comandos de voz» existen en diez idiomas, el español entre ellos, y las frases se pueden reescribir. Los botones de volumen retroceden o avanzan una frase, pero están marcados como experimentales y no funcionan dentro de las apps de cámara, porque ahí se los queda el disparador.